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El alza de costos del trigo abre las puertas a más cultivos “finos” alternativos

La siembra de trigo ya dio el puntapié en la zona núcleo y en lo que hay coincidencia es en que la superficie se achicará.

La fuerte suba de los costos del cereal, más allá de su precio histórico, lleva a los productores a desistir de implantarlo o a pensar en incurrir en producciones alternativas, y allí hay varias especies de cultivos invernales que asoman como atractivas.

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“El alza en los costos para la producción de trigo, genera una mayor intención de siembra de producciones alternativas, dentro de las cuales se destacan la colza, canola, carinata y lino, siendo éste último un cultivo histórico en nuestra provincia”, señaló, por ejemplo, la Bolsa de Cereales de Entre Ríos.

LINO

Puntualmente, la entidad indicó que su Sistema de Información (SIBER) ha detectado un mayor interés por la siembra de lino, y por lo tanto una mayor demanda de semilla.

Posiblemente “este sea el factor de mayor peso para definir el área a concretar, debido a que la oferta de semilla fiscalizada es inferior a la demanda y además la disponibilidad de semilla de uso propio es escasa”, indica el reporte semanal de la Bolsa litoraleña.

En conclusión: la lógica indica que el área dedicada a esta oleaginosa debería expandirse, pero no es fácil de precisar cómo será dicho crecimiento. En la pasada campaña agrícola, se sembraron unas 8.400 hectáreas.

COLZA Y CARINATA

La oportunidad de los cultivos alternativos también fue uno de los ejes de debate en A Todo Trigo, donde además de resaltar el excelente momento que vive la cebada, que este año ganará hectáreas en contraposición con las que perderá el trigo, se habló sobre los beneficios de las plantas de la familia de las brassicas: colza y carinata.

Deborah Rondanini (IFEVA-CONICET) explicó que la Brassica carinata es la mostaza etíope. Está en auge y se usa para producir biodiesel para aviones. La colza es ya una vieja conocida, muy expandida en el mundo, con destino a aceite de consumo doméstico y también se usa para combustibles.

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“Donde se cultiva trigo es posible cultivar brassica”, resumió Rondanini. En el mundo se producen entre 71 y 75 millones, sobre un rango de entre 34 y 37 millones de hectáreas, y con una producción promedio de 20 quintales por hectárea. Ofrece adaptabilidad a distintos ambientes, hay genotipos invernales y primaverales.

En cuanto a la colza, un dato importante es que está avanzando en Sudamérica, posicionándose como una oleaginosa invernal. En Brasil suma 35.000 hectáreas, en Paraguay 40.000, en Chile 50.000 y en Uruguay 70.000 hectáreas -duplicándose-, disparó la especialista, para aclarar que los países con más tradición triguera le dan menos proporción a las brassicas.

EN ARGENTINA

“En Argentina, la colza aprovecha cuando al trigo le va mal”, remarcó. Entre 2012 y 2013, la colza llegó a alcanzar casi 90.000 hectáreas en el país, y desde ahí descendió a las 25.000 actuales. La relación fue entonces 3 a 1 con el trigo, y hoy es 300 a 1.

El rendimiento ha ido creciendo en los últimos 20 años, pero mientras el trigo ha crecido a razón de 42 kg/ha/año, la colza a 26 kg/ha/año. “En los últimos tres años el rendimiento promedio nacional de la colza fue de 1.800 kg/ha y el del trigo 3200 kg/ha”, expresó.

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Entre otras cosas, la especialista destacó que la calidad dejó de ser un problema en colza y hay mejoramiento local. También que no necesariamente los ciclos largos rinden más que los cortos. “Los ciclos largos comenzaron a ser una rareza”, apuntó.

¿Qué falta ajustar? Entender mejor la estabilidad y la interacción genotipo por ambiente que explica el 80% de la variabilidad. Ver la incidencia del agua y atender la inversión. “Es un cultivo que se hace con baja inversión, entonces es lógico que rinda menos”, puntualizó.

LA EXPERIENCIA DE URUGUAY

Por último, Marina Castro (INIA- Uruguay) relató la experiencia del vecino país. “La colza ha tenido un despegue impresionante. Pasamos de 60.000 a 160.000 hectáreas y para este año los pronósticos hablan de 250.000. Va a ser 1/3 de los cultivos de invierno. Es un gran desafío. Desde el punto de vista logístico, de los cultivares, de los sistemas de cosecha”, enumeró.

De Carinata se sembraron 10.000 hectáreas en 2020, y fue el área más grande del mundo. Luego la superficie se redujo. Se obtienen rendimientos de 5000 kg/ha.

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“En ambos cultivos, arrancar con una buena implantación es clave. El drenaje es fundamental. La densidad ronda las 90 plantas por metro cuadrado en primaverales y 50 en las invernales. Se llega a cosecha entre 40 y 50 plantas. Y es clave la calidad de siembra”, enumeró.

La especialista afirmó que lo ideal son las fechas de siembras tempranas. Son cultivos demandantes de fertilización, de nitrógeno, fósforo y especialmente azufre. Pero las enfermedades, como las del complejo Dumping off, han comenzado a preocupar con el crecimiento del área.

Según Castro, Carinata tiene menos problemas sanitarios que la colza. Pero son cultivares muy largos, aunque ya hay una variedad que se está acercando más a las colzas.

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Fuente: Infocampo