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Logran prolongar la vida útil del maní con residuos de la propia industria

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Investigadores del CONICET de Córdoba, lograron desarrollar un recubrimiento basado en una harina que se elabora a partir de un subproducto de la industria manicera, que hasta ahora solo se utilizaba como alimento animal, explicó la Agencia CyTA-Fundación.

“Demostramos que las coberturas comestibles a base de harina de maní son una alternativa natural, amigable con el medio ambiente y de bajo costo para prolongar la estabilidad de los granos de maní y así disminuir el uso de materiales sintéticos”, afirmó a la Agencia CyTA-Leloir la primera autora del estudio, María Paula Martín becaria posdoctoral del CONICET en el laboratorio de Nelson Grosso en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV), que depende del CONICET.

La harina de maní desengrasada es un subproducto obtenido por el prensado de los granos de maní para la generación de aceite, y según la científica “este material se destina principalmente a la alimentación animal”

Martín, quien también es docente de Microbiología Agrícola en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC, especificó que la harina en cuestión también sirve como materia prima para la elaboración de películas comestibles biodegradables para la protección de alimentos susceptibles al deterioro oxidativo y sensorial.

Los investigadores colocaron muestras de maní sin recubrir envasado en bolsas comunes, otras con el recubrimiento natural también envasado en bolsas comunes y el resto sin recubrir pero envasadas en un envase sintético impermeable. Y las almacenaron durante 180 días en un horno de circulación forzada en condiciones de oxidación acelerada a 40 °C.

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Los análisis de laboratorio demostraron que el recubrimiento de harina de maní desgrasada protegió mejor a los granos frente al oxígeno, por lo que preservó sus niveles de vitamina E y otros atributos durante ese período y retardó la aparición de sustancias de “oxidación lipídica”, un proceso químico que produce sabores desagradables.

Por otra parte, un panel de jueces entrenados evaluó las muestras en función del color, la rugosidad, el brillo, la dureza y el sabor, observando resultados óptimos, amplió la Agencia CyTA-Leloir en su publicación.

Fuente: Infocampo